✦ Fundadora y primera Compañera de Camino ✦

Mi historia

"Ninguna mujer debería atravesar sola las grandes transiciones de la segunda mitad de su vida."

Silvia Giraldo O., fundadora de Comunidad de Plata

Silvia Giraldo O.
Fundadora · Comunidad de Plata

Soy Silvia Giraldo O., fundadora de Comunidad de Plata y, sobre todo, una mujer que también ha tenido que reconstruirse, volver a empezar y aprender a escucharse otra vez.

Durante muchos años fui una mujer activa, trabajadora, creativa y profundamente comprometida con mi familia. Como muchas mujeres, aprendí a sostener, resolver, cuidar, responder y seguir adelante incluso cuando por dentro no tenía todas las respuestas.

Pero después de los 50, la vida empezó a moverme el piso de muchas maneras.

Viví etapas de incertidumbre laboral, cambios económicos, mudanzas, duelos familiares, decisiones de pareja, procesos migratorios, distancia física de mi hija, nuevos roles familiares, desafíos de salud y momentos en los que sentí que mi vida había cambiado de rumbo sin pedirme permiso.

Hubo años en los que me pregunté cómo volver a levantarme.
Años en los que me sentí fuerte por fuera, pero cansada por dentro.
Años en los que, mientras cuidaba de otros y trataba de responder a la vida, empecé a comprender que muchas mujeres de mi edad podían estar viviendo algo parecido en silencio.

En 2018, después de la muerte de mi madre, comenzó a tomar forma un sueño que todavía no tenía nombre: crear una comunidad de mujeres que pudieran apoyarse mutuamente en las situaciones y retos que trae la madurez. En ese mismo tiempo viví emprendimientos, ilusiones, pérdidas, aprendizajes y la certeza de que las mujeres necesitamos espacios donde hablar con honestidad sobre lo que realmente nos pasa.

Más adelante, la migración me mostró otra clase de soledad. Llegar a otro país, aprender a moverme en una cultura distinta, separarme físicamente de mi hija y empezar una nueva vida me llevó a mirar con más profundidad lo que significa reconstruirse lejos de lo conocido. También comprendí que muchas mujeres 50+ necesitan apoyo emocional, comunidad y orientación específica para atravesar estas transiciones.

En Estados Unidos, mientras mi salud empezó a reclamar más atención y recibí el diagnóstico de artritis Reumatoide, volví a sacar del baúl esos sueños que vibran en el alma solo con pensarlos. Allí entendí que Comunidad de Plata no era una idea nueva. Era una semilla que Dios había venido guardando en mi historia desde mucho antes.

Comunidad de Plata nació de esa comprensión: ninguna mujer debería atravesar sola las grandes transiciones de la segunda mitad de su vida.

No nació desde la teoría.
Nació desde la vida.
Desde las preguntas.
Desde los duelos.
Desde la migración.
Desde la maternidad.
Desde la salud.
Desde la necesidad de volver a encontrarme conmigo misma.

Este hogar existe porque yo también necesité un lugar así.

Un lugar donde una mujer pudiera llegar sin tener todas las respuestas. Un lugar donde pudiera sentirse vista, escuchada, comprendida y suficiente. Un lugar donde la edad no fuera una etiqueta, sino una etapa llena de sabiduría, dignidad y posibilidad.

Para mí, envejecer no significa apagarse. Significa usar la sabiduría y la experiencia para encontrar plenitud en la vida de hoy y acercarnos a esa versión de nosotras con la que siempre soñamos. También creo que una mujer nunca debería perder la pasión y el amor por la vida y por sí misma.

Por eso Comunidad de Plata no es solo una membresía. Es un hogar.

Un hogar cálido, amoroso, luminoso y fresco. Un espacio donde no tienen cabida la competencia, la crítica destructiva, el edadismo, los juicios, la frialdad ni la indiferencia. Un espacio donde cada mujer pueda sentirse abrazada, comprendida, escuchada, vista, reconocida, valorada, protegida y suficiente.

Mi sueño es que cada mujer que cruce esta puerta pueda recuperar su voz, su sonrisa, su ilusión y su relación consigo misma.

Que recuerde que su historia importa.
Que todavía tiene capítulos maravillosos por escribir.
Que puede cuidar de sí sin culpa.
Que puede volver a soñar.
Que puede encontrar Compañeras de Camino.
Y que, un día, cuando vuelva a reconocer su propia luz, también podrá convertirse en Mujer Faro para alguien más.

No puedo prometer que tendré todas las respuestas. Pero sí puedo prometer que este hogar fue creado con amor, con fe y con la convicción profunda de que ninguna historia termina solo porque la vida cambia.

Si llegaste hasta aquí, quiero decirte algo:

Bienvenida a casa.
Te estábamos esperando!!

Con amor,
Silvia
Fundadora y primera Compañera de Camino de Comunidad de Plata
✦ Para reflexionar ✦
"Ninguna historia termina solo porque la vida cambia."

Este hogar también es tuyo

Si sientes que este es tu momento de volver a escucharte, cuidarte y caminar acompañada, te invito a conocer Comunidad de Plata.

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